Süddeutsche Zeitung (Germany), The Independent (United Kingdom), International Herald Tribune (USA), De Telegraaf (Holland), Corriere della Sera (Italy), La Repubblica (Italy), and Il Messaggero(Italy) notices out of the corner of the eye in the EMPLOYER STOP of the truckers (not a strike) that it might be an anticipation of possible next protests staggered in Europe.
En Süddeutsche Zeitung (Alemania) leemos, asombrados por su terminología apocalíptica la crónica de Javier Cáceres “Camioneros españoles en estado de excepción”. El subtítulo nos aclara que “Los transportistas protestan contra el alto precio de la gasolina / Atropellados dos piquetes”.
Gracias al ‘boom’, el jefe del Gobierno socialista español, José Luis Rodríguez Zapatero, tiene a sus espaldas cuatro agradables años en el frente socioeconómico. Y también el comienzo de su segunda legislatura ha resultado cómodo: desde su victoria electoral del pasado 9 de marzo, ha tenido el placer de contemplar casi a diario cómo la oposición conservadora representaba un culebrón de disputas sobre el rumbo que seguirán a partir de ahora.
Pero los tiempos de amenidades han pasado definitivamente a mejor vida. Zapatero se enfrenta ahora al mayor desafío desde que asumiera el cargo en 2004: una huelga ilimitada de camioneros que protestan contra los altos precios del combustible ha herido a España en un punto sensible, arrojando al país a la psicosis”.
Continúa el rotativo alemán, sin cortarse un pelo: “La huelga se reduce ‘únicamente’ a los autónomos y, con ello, tan solo a una cuarta parte de los transportistas. Sin embargo, esto supone un número nada desdeñable de 130.000 camiones, puesto que el sector de transportes en España está muy desunido. El efecto que causan las huelgas de brazos lentos y los bloqueos de autopistas adquiere grandes dimensiones. La histeria en España también se debe a que nadie sabe con certeza cuándo se solucionará este conflicto. Como es bien sabido, el Gobierno se encuentra ante un doble dilema: los huelguistas reclaman la fijación de unas tarifas mínimas por transporte, pero el no quiere llevar a cabo una intervención de este tipo en el mercado. En las negociaciones, que ya llevan prolongándose durante meses, el Gobierno ha propuesto concederle facilidades tributarias a los transportistas. Pero éstas han sido rechazadas por los huelguistas por considerarlas insuficientes”.
Danny Fortson, en The Independent (Reino Unido), va más allá del tremendismo alemán, a las causas y consecuencias. Ya desde el titular de su artículo: “Una mala señal que advierte de que el aumento del precio del petróleo sólo acaba de comenzar".
“En España, el Gobierno regional de Cataluña decretó un plan de acción de emergencia para asegurar el suministro de alimentos frescos y combustible después de que casi la mitad de las gasolineras se quedasen secas y de que se vaciasen las estanterías de los supermercados. La situación es el resultado del segundo día de huelga nacional ‘indefinida’ de los transportistas españoles que piden la ayuda de su Gobierno para controlar los efectos del encarecimiento del petróleo".
Dos "huelgas" a cero. Veamos cómo lo ven los americanos. David Fuchs, en International Herald Tribune afina la terminología al escribir que “Las protestas cortan líneas de suministro en España". E incide en las consecuencias en el subtítulo: "Tres plantas de automóviles interrumpen la producción”. Pero el texto vuelve sobre la idea de "huelga".
“Cerca de la mitad de las gasolineras de la provincia de Cataluña se quedaron sin combustible el martes por la mañana y el Gobierno regional tuvo que realizar un envío de emergencia de veinte camiones cisterna para reponer los depósitos. El martes, en las principales ciudades, el tráfico avanzaba a paso de tortuga detrás de los camiones”.
“Hasta el momento, la administración del presidente José Luis Rodríguez Zapatero ha ofrecido un paquete de medidas para suavizar el impacto del elevado precio del combustible en las pequeñas empresas, incluyendo menores retenciones y 55 millones de euros en subvenciones a los transportistas de más edad que deseen abandonar la industria. Pero Somoza, representante de uno de los grupos nacionales que han convocado la huelga de transportistas, declaró que consideraban que las medidas eran insuficientes. Lo que quieren es que las regulaciones del Gobierno garanticen un precio mínimo por sus servicios, superior al coste del carburante".
Jeroen van der Weijden, en De Telegraaf (Holanda) firma su crónica enfocando al turismo: “Turistas perjudicados por la huelga de transportistas. Acaparamiento en las costas”. Desde una perspectiva fuertemente bilateral, arranca con ¡¡sus propios turistas!!, y vuelve con lo de "huelga":
“Los turistas holandeses en las costas españolas hacen acopio masivo de víveres. Las tiendas en los campings han empezado a quedarse sin existencias y algunas gasolineras ya se han quedado sin combustible. La huelga de transportistas españoles, motivada por el elevado precio del diesel, se está haciendo sentir en todo el país…Aunque el Gobierno español había garantizado el suministro de alimentos y de combustible, ya se empieza a sufrir los efectos de la escasez…La mayoría de los turistas holandeses se hacen cargo de la situación. ‘Esto se debería hacer también en Holanda’, comentaba Jan Gerrits en el camping van Cabopino, cerca de Marbella. ‘El elevado precio del combustible ya no se puede soportar. En Holanda el precio del diesel está aún más caro que en España.’...”
Corriere della Sera (Italia) Crónica de Michele Farina: “Los incidentes en España y Portugal. La guerra de los camiones. Piquetes y víctimas”. La crónica es anunciada en portada con este título: “España y Portugal. Dos muertos entre los chóferes que bloquean las carreteras”)
“El carburante escasea. En Barcelona el 40% de las gasolineras está en seco y el gobierno local ha recurrido a las reservas públicas con tanques escoltados por la policía. Están casi bloqueados los mercados al por mayor. De Andalucía a Galicia, no se vende pescado. Tráfico semiparalizado en las grandes arterias en torno a las ciudades. Retenciones kilométricas en las vías de comunicación con Francia, con miles de camiones parados en la frontera. Por la noche, la noticia más grave: Después de dos días de protesta, la revuelta por el encarecimiento del gasóleo en la Península Ibérica ha registrado las primeras víctimas”.
Pero donde más se hace notar que el ojo europeo mira al paro patronal de ese 12% de camioneros en España es en la mediterránea Italia. Alessandro Oppes, en cuatro columnas en La Repubblica, tremendiza que da gusto, aunque aporta algo al europeizar el tema incluyendo a Portugal: “Emergencia precios. TIR: Dos muertos en España y Portugal. Fábricas en seco. Retenciones en Francia”.
“Un muerto en España y otro en Portugal. Los camioneros que protestan por el aumento del coste del carburante comienzan a pagar ya un precio demasiado alto por la huelga que desde hace varios días está paralizando a la Península Ibérica. Han bastado dos días de protesta para ver reducirse notablemente las reservas de carne, pescado y fruta fresca, acumuladas la semana pasada. En dos o tres días los almacenes podrían quedarse casi completamente vacíos. Hay gran incertidumbre también en cuanto al suministro de carburante. En Madrid el 20% de las gasolineras están en seco”.
“En Madrid la tentativa del gobierno de Zapatero de poner fin rápidamente a la huelga ha fracasado. La ministra de Infraestructuras, Magdalena Álvarez, tras haberse reunido con los representantes de los camioneros, ha anunciado que el ejecutivo tiene intención de emanar un paquete de “más de treinta medidas”, elaboradas por siete ministerios, para resolver “la difícil situación del sector”. Sin embargo, el esfuerzo del gobierno no ha convencido por ahora a los principales promotores de la protesta”.
Josto Maffeo, que alterna su labor de comentarista de prensa en Telecinco con la corresponsalía en Il Messaggero, es el único que habla ya a las claras de EUROPA, y además el que da en el clavo al no utlizar el término erróneo de "huelga": “Precio de la gasolina: aumenta la protesta en Europa. Tensión por las nubes en España y Portugal. Dos camioneros asesinados”.
“Es la consecuencia del pulso entre miles de camioneros (generalmente propietarios de un solo TIR) que con el aumento del precio del gasóleo no pueden continuar su actividad. Por otra parte, el gobierno de Zapatero por ahora no cede, y sobre todo no quiere conceder las tarifas mínimas que los transportistas exigen para no transportar en pérdida neta. Un gobierno que, del presidente al portavoz parlamentario, que lo reafirmó ayer, dice que ‘España no está en crisis’. Por otra parte, el barril se mantiene por encima de los 31,7 dólares, con un leve frenazo con respecto a ayer, pero la situación no promete una inversión de tendencia”.
“Los españoles se enfrentan a la ducha fría del aumento de los precios. La inflación raya en el 5% y los parados son dos millones y medio, cifra inédita desde 1979. En medio del caos, la suerte de Zapatero es que enfrente tiene una oposición, la del partido popular, en plena crisis de liderazgo en vísperas del congreso de Valencia en el que, atacado por algunas minorías, Mariano Rajoy reafirmará que dentro de cuatro años intentará de nuevo conquistar el poder”.

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